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jueves, 31 de julio de 2008

El muchacho que había en mí

Diré adiós al mes de Julio con un poema de Cesare Pavese,(Italia,1908-1960)
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Vaya a saber por qué me encontraba esa tarde en los prados.
Quizá me había dejado caer,exhausto por el sol,
e imaginaba ser un indio herido.Entonces el muchacho
cruzaba las colinas solitario buscando bisontes
y lanzaba las flechas pintadas y arrojaba la lanza.
Esa tarde yo estaba totalmente tatuado con colores de guerra.
Ahora bien,el aire era fresco e igual era la alfalfa,
honda ,aterciopelada, tachonada de flores
violaceas, y las nubes en el cielo
se encendían en medio de los tallos.El muchacho yacente
observaba ese cielo que escuchaba elogiar en la villa.
Pero el crepúsculo aturdía.Era mejor entrecerrar los párpados
y gozar el abrazo de la hierba.Envolvía como agua.
De pronto,
una voz ronca del sol llegó hasta mí;
el dueño de ese campo, rival de mi familia,
que se detuvo a ver el hoyo donde yo estaba hundido,
reconoció que yo era de la villa y me dijo irritado
que arruinara lo mío, que podía, y que fuera a lavarme la cara.
Levanté medio cuerpo entre el pasto.Y apoyado en las manos, estuve
mirando tembloroso aquel rostro indignado.
¡Ho, qué buena ocasión para hundir una flecha en el pecho de un hombre!
Si el muchacho no tuvo coraje,me ilusiono pensando
que fue por el aire de mando severo que tenía aquel hombre.
Yo, que aún hoy me imagino que obro impasible y seguro,
me fui en silencio aquel atardecer y apretaba las flechas,
rezongando,gritando palabras de héroe moribundo.
Tal véz fue desaliento frente a la enojosa mirada
de quien hubiera podido pegarme. O más bien verguenza,
como cuando se pasa riendo delante de un peón.
Pero tengo terror de que haya sido miedo.Escapar,escapé.
Y por las noche ,las lágrimas y los mordiscones en la almohada
dejaron en mi boca gusto a sangre.
*
El hombre ha muerto.La alfalfa fué extirpada, rastrillada,
pero aún veo nítido el prado ante mí
y, curioso, camino y me hablo a mi mismo, impasible
como el hombre alto y quemado por el sol habló la tarde aquella.
****
(Publicado por El mercurio en artes y letras el 28 de junio de 1998)

4 comentarios:

Bárbara dijo...

a veces también me siento como un héroe moribundo que mientras se extasiaba con su realidad en el campo o en cualquier parte, se siente sin palabras ante la llegada de "eso" que nos acalla, nos levanta- si es eso levantar a la gente- y nos lleva rumbo a "casa"

Bárbara dijo...

aunque pueda sonar como una pizca de orgullo sin fundamentos el auto-considerarame héroe con el sólo hecho de estar reposada en el pasto...aunque el acto en sí tiene mucho de heroico para mi gusto

Bárbara dijo...

encantadoras palabras...más aún encontrarlas en un sitio como este...

cariños!

gracias por la publicación


sigamos compartiendo?

SAFIRO dijo...

No huiste, solo te retiraste, posiblemente duela más el hermoso momento que se rompió con la llegada del ogro y forma parte de la fantasía.
De todos modos "soldado que huye sirve para otra guerra" a veces es necesario y no implica cobardía, es estrategia.
Te cambié la película?

Beso

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